La construcción de la ciudad genera proyectos de distinta naturaleza, siendo fundamentalmente de tres tipos: edificación de nueva planta, rehabilitaciones y adecuaciones del espacio público.
Para abordar estos trabajos, en todos los casos, empezaremos por el lugar y los elementos que definen su identidad, porque solo su conocimiento y consideración pueden garantizar el arraigo de la solución proyectada. Al mismo tiempo, el cliente requiere adaptar el proceso en cada caso y personalizarlo, para establecer una relación productiva que beneficie la calidad del resultado. La viabilidad económica es un factor determinante a la hora de diseñar soluciones que deberán además ajustarse a la diversa normativa vigente y, muy especialmente, a la relativa a la sostenibilidad de los procesos.
Los equipos que participan en la redacción del proyecto y en su posterior puesta en obra, son multidisciplinares para atender a las necesidades específicas de diseño, cálculos estructurales, de instalaciones, eficiencia energética, etc. El arquitecto asume la coordinación de todo el contenido para garantizar su coherencia formal, funcional y constructiva, así como el cumplimiento de la legislación vigente.
La metodología básica se ajusta en cada caso, en función de las características del trabajo: iniciativa pública o privada, viviendas o edificios dotacionales, edificación o rehabilitación, recuperación patrimonial, adecuación de espacio público, entre otros.
Ejes de actuación en los proyectos de arquitectura
El primer eje de actuación es la sostenibilidad medioambiental de las soluciones: edificios de consumo casi nulo, materiales de bajo impacto ambiental y de origen local, y renaturalización de las ciudades.
El segundo eje se refiere a la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Calidad ambiental respeto de la biodiversidad y conservación de ecosistemas urbanos, incremento de la cobertura vegetal para mitigar el efecto isla calor. Calidad social y cultural mejorando los espacios de relación, creando redes de itinerarios peatonales accesibles que fomenten el encuentro. Calidad paisajística que depende tanto de los edificios como del tratamiento de los espacios públicos, el arbolado y los equipamientos. Calidad económica derivada del ahorro energético y la mejora de la salud de la población.
Construir y conservar
En el caso de nuevas construcciones residenciales, se realizará un análisis de las necesidades planteadas y los nuevos modo de convivencia que surgen, para dejar atrás tipologías obsoletas y proponer soluciones versátiles, capaces de adaptarse a la variedad de usuarios y a la evolución de los núcleos de convivencia previsibles.
Los edificios dotacionales requieren un esfuerzo por visibilizar su condición de públicos, de modo que su imagen forme parte de la identidad ciudadana y el usuario pueda utilizarlos con seguridad y comodidad.
El envejecimiento del medio urbano y los edificios construidos de acuerdo con normativas que no atendían a criterios medioambientales o de mínimo confort, en ocasiones deteriorados por falta de mantenimiento u obsolescencia, requieren intervenciones de rehabilitación estructural, energética y mejora de su accesibilidad. En muchos casos las intervenciones de regeneración urbana en áreas vulnerables consiguen la regeneración del tejido social.
Los bienes protegidos o con valores patrimoniales plantean inicialmente condiciones más restrictivas que obligan a un esfuerzo durante la redacción del proyecto para llegar a una adecuación máxima a los estándares de calidad exigidos por las diferentes normativas, manteniendo a la vez, y potenciando, los elementos que se pretenden conservar.
Espacio urbano, foco de los proyectos de arquitectura
La adecuación del espacio urbano es una pieza fundamental en la regeneración de los barrios y en la transformación de las ciudades para su adaptación a la crisis climática. Las intervenciones en el espacio público deben atender, desde el diseño, la localización y la gestión, a aquellos factores que permiten su uso por todas las personas, de un modo confortable y con el mayor grado de compatibilidad posible entre las distintas circunstancias individuales o de grupo.
El tratamiento vegetal mediante el incremento del arbolado de sombra y la masa vegetal, contribuye a la sostenibilidad y reduce la vulnerabilidad frente al aumento de la temperatura. En nuestra comunidad se plantea siempre la necesidad de protección solar para que el caminar o la estancia sean posibles en el exterior, por lo que se hace necesario dotar a los recorridos peatonales de un mayor número de árboles, seleccionando especies que garanticen la función de sombra y se adapten al cambio climático.
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